Blog

Manual para el mantenimiento de patines I

13
jul

Llega el verano y muchos de vosotros vais a recuperar el buen hábito de patinar. No todos somos igual de cuidadosos con el material. Los patines, para un buen uso y disfrute, necesitan un mantenimiento periódico. Por suerte, este mantenimiento es básico y no necesita una mecánica avanzada. Dicho de otra forma, cualquiera en casa puede poner sus patines a punto en muy poco tiempo. Eso sí, hay que tener en cuenta una serie de conceptos:

Patines tradicionales, quad o de dos ejes:

El botín de estos patines suele ser de bota o similar. Para mantenerlos en un estado óptimo debemos saber de qué material es para su posterior mantenimiento. La piel corre el riesgo de cuartearse. Por ello, al igual que en cualquier calzado de este material, es recomendable limpiarlas con un trapo húmedo para darle brillo y quitar el polvo acumulado. Como siempre es mejor prevenir que curar, desde el Rolling recomendamos no guardar los patines con los cubrebotas, ni con los cordones. Asimismo, tampoco es conveniente dejar medias o calcetines en su interior, ya que el sudor, además de dejar mal olor dentro del patín, lo pudre por dentro. Lo mejor es dejarlos lo más abierto posible en un lugar seco sin que incida sobre ellos los rayos del sol.

Cordonera: Los cordones son el elemento más importante para la fijación del pie de los patines de dos ejes. Por eso hay que tener un control de estos. Si están rotos o a punto de romperse, lo mejor es cambiarlos inmediatamente. Muchos optan por utilizar tensores además de los cordones. En este caso, es recomendable meter los tensores periódicamente en la lavadora, ya que acumulan mucha suciedad en las salidas.

Plancha: La gran mayoría de patines tradicionales usan planchas, que es donde van fijados los ejes (hay patines que tienen los ejes fijados directamente en el botín y suelen ser de plástico). La plancha es la plataforma entre la bota y los ejes, por lo tanto, es una pieza clave en el confort del patinador. Las planchas sufren y absorben las vibraciones, pudiendo llegar a quebrarse (dependiendo de su uso). Hay que revisar que están en un correcto estado y que no sufren deformaciones significativas. También hay que comprobar que los tornillos y las tuercas que fijan las planchas a la suela están bien sujetos y no tienen holgura. En caso de que estuviesen sueltas, hay que fijarlas con una llave inglesa en función del tipo de tuerca.

Freno: Los patines tradicionales tienen el freno en la parte delantera. Está atornillado a la plancha. Suele ser de goma y su desgaste es irregular, ya que siempre se utiliza la misma zona de fricción. Es recomendable cambiar la posición periódicamente. Para ello hay que aflojarlo, girarlo levemente hasta el punto deseado y volverlo a apretar. El objetivo es tener un desgaste homogéneo.

Ruedas: Quizás sean el elemento más importante del patín. Están en contacto con el suelo y son las que transmiten las sensaciones al patinador. Es importante saber qué rudas vamos a utilizar en función de la superficie. La dureza y el diámetro es básico y una elección muy personal, ya que no todos patinamos en las mismas superficies. Para su mantenimiento, desde el taller del Rolling se recomienda un mantenimiento periódico cada quince o siete días (dependiendo de su uso). Hay que limpiar con un trapo, preferiblemente húmedo, la superficie de la rueda, el orificio donde encaja el eje de la plancha, las tuercas y los ejes. Una vez que estén libres de polvo y suciedad, engrasar (hay muchos productos para este fin, nosotros recomendamos aplicar lubricantes en spray). Después, se colocan las ruedas, ajustándolas hasta que se queden frenadas. A continuación, se aflojan la tuercas poco a poco (un cuarto de vuelta) hasta que rueden sin frenarse pero sin llegar a estar flojas.

Para llevar a cabo esta operación hay que tener en cuenta que, aunque cambiemos la distribución de las ruedas, las tuercas van siempre en los mismos ejes.

Al igual que el freno, las ruedas sufren un deterioro paulatino y desigual. No todas las ruedas sufren lo mismo. Al igual que con los patines en línea, las ruedas de los patines tradicionales pueden cambiarse de posición para conseguir un desgaste más homogéneo y así prolongar su vida. Para ello, hay que tener en cuenta si son ruedas de agarre o comunes. Si son todas las ruedas iguales, no hay que tener esto último en cuenta.

Rodamientos: Junto a las ruedas, son las piezas más importantes. Un rodamiento en mal estado puede echar por tierra el buen mantenimiento del resto del patín. Al ser piezas no expuestas directamente a la intemperie, son los grandes olvidados. Pese a estar protegidos por las ruedas, acumulan mucha suciedad. Por ello es recomendable limpiarlos y engrasarlos cada tres meses (dependiendo del uso).

Llegamos ahora a la parte más tediosa y una de las más importantes el desmontaje. Existen de varios tipos: blindados, con blindaje fijo y semiblindados. Cada rueda lleva un par de rodamientos y estos acumulan mucha suciedad sin ser perceptible hasta que son desmontados.

Los más fácil de limpiar son los semiblindados. La parte blindada se coloca hacia el exterior de la rueda, lo que ayuda a preservar el mecanismo. La parte no blindada (al aire) queda, por tanto, en el interior. ¿Cómo detectamos la suciedad? Si no se hace un mantenimiento periódico, el sonido o las vibraciones al girar las ruedas delatarán que están sucios o deteriorados. Los rodamientos llevan en su interior unas pequeñas bolas de acero que son las que giran en torno al mecanismo.

Para extraer esta pieza recomendamos una herramienta específica: el extractor de rodamientos. Con su utilización evitamos deteriorar las ruedas, los ejes o las tuercas al sacarlos. No obstante, hay gente que forcejea para sacarlos. La ventaja de los rodamientos semiblindados es que no tienen que desmontarse para su limpieza y lubricación. Por el contrario, los rodamientos blindados requieren la extracción de la tapa.

Estos rodamientos requieren menos mantenimiento, ya que su interior está menos expuesto al polvo. El rodamiento más común es aquel que tiene blindaje removible. Tienen un aro metálico fácilmente extraíble con algo punzante. Para la limpieza del mecanismo, lo mejor es extraer estos aros y limpiar la parte interior. Una vez limpios y engrasados, se vuelven a poner los aros que ‘blindan’ el rodamiento.

Los rodamientos con blindaje fijo son más difíciles de blindar. Mucha gente opta por meter en un barreño con desengrasante los rodamientos, pero al no quitarle las tapas no se sabrá con certeza si se han limpiado correctamente.

Nosotros recomendamos quitar un blindaje de cada rodamiento. Para ello nos ayudaremos de un destornillador de punta muy fina. De esta forma, sacrificaremos el blindaje total del rodamiento en pro de un buen mantenimiento.

Válido para cualquier tipo de rodamiento: Una vez desmontados, los sumergimos en un recipiente con gasolina y limpiamos su interior con las cerdas de un cepillo. Basta con un cepillo de dientes. En caso de que tengamos rodamientos con blindaje removible, tenemos que limpiar todas las piezas con el mismo sistema. Antes de lubricarlos, tenemos que cerciorarnos de que están limpios y completamente secos. Después, giramos los rodamientos para que el lubricante se esparza de forma homogénea por el mecanismo.

Una vez realizado el proceso, procedemos al montaje del rodamiento invirtiendo los pasos realizados para el desmontaje.

Próximamente, os explicaremos como tener a punto vuestros patines de línea.

¡Compártelo!