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La magia de Carnaval inunda el Rolling

13
feb

No digo nada nuevo si afirmo que la época de Carnaval es quizás la más surrealista para salir de fiesta. Si a eso se le suman patines y ganas de pasarlo bien, la mezcla resulta, cuanto menos, explosiva. Ayer jueves, el Rolling fue testigo de una de esas noches.

Es algo atávico, ancestral, casi primario, pero el ser humano siempre ha tenido un lado oscuro que saca a relucir cuando se pone un antifaz. La mística, el morbo de lo desconocido y el anonimato nos transforman en otro individuo capaz de superar esas barreras cotidianas. Esa es parte de la magia del Carnaval y ayer se plasmó a la perfección en el Rolling. Fue la primera gran fiesta temática de la pista de patinaje y, como no podría ser de otra forma, todo salió sobre ruedas. Paradójicamente, no fue la primera vez que vino gente disfrazada. Aún recuerdo el día que Toni, uno de nuestros asiduos patinadores, se vistió de soldado de Star Wars y, al ritmo de la Marcha Imperial, causó furor entre los asistentes. Lo del jueves estuvo a otro nivel. Luiz, uno de nuestros más carismáticos animadores, trasmitió toda la energía del Carnaval de Brasil a más de un centenar de rollers totalmente entregados a la causa. Destacaron disfraces hechos a mano, como el de Rigo, nuestro ‘otro hombre del espacio’ o del propio Toni, todo un profesional del atrezzo que esta vez vino perfectamente caracterizado de Ángel Negro. La familia del Rolling crece cada día y ninguno de nuestros incondicionales faltó a la cita. Ver a un hombre vestido con frac y patines bailando con un dummie es algo que solo puede pasar aquí, en Chamartín. Una sexy Caperucita Roja huyendo del Lobo Feroz a toda velocidad sobre el parqué, Charlie Chaplin con patines y bastón… todo fue tan raro que hasta nuestro monitor José se quitó la careta y por fin lució su verdadero rostro de alien (todavía está esperando que venga su nave nodriza). Sí, efectivamente este artículo resulta algo surrealista, pero todavía quedan restos de la batalla entre el Angel Negro y un pobre querubín que acabó desplumado, literal. Por suerte, en el elenco de artistas sobre ruedas contábamos con una dulce enfermera que llegó a primera hora, no obstante era de las benjaminas de la fiesta. Mimos, ninfas, leones, pingüinos… la fauna del Rolling crece por momentos y lejos de estar en peligro de extinción se está convirtiendo en una contagiosa plaga. Basta con echar un ojo a todos los que se dejaron cazar por nuestra cámara de fotos en el selfie point, donde todos lucieron su mejor pose para ganar nuestro concurso de disfraces

Una vez echado el telón de ese teatro de los sueños llamado Carnaval no nos queda otra que seguir trabajando para brindar un San Valentín plagado de diversión, romanticismo y un imbatible 2×1 en todo.

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