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Sábados de fiesta y frenesí en Rolling

15
may

Ha pasado apenas una semana y los restos de la fiesta siguen ahí. Parece que no queremos borrar el recuerdo, que nos gusta más mirar hacia atrás que a todo lo bueno que nos espera. Queremos rememorar esos momentos de estrés, de trabajo acumulado y de largas colas en los mostradores. Así somos en el Rolling, nos desvivimos para que los demás disfruten del patinaje. El buen sabor que nos dejó la fiesta organizada por El Cuerpo del Disco, Arturo Expósito y Linda Mirada marcó el camino a seguir. Nos indicó que las cosas se están haciendo bien y que a la gente le hace falta una discoteca con patines para huir de la rutina. La vida sobre ruedas se ve de otra manera. Cuando salimos de fiesta no queremos tener los pies en la tierra, queremos volar, fluir, dejarnos llevar… y para eso, patinar es perfecto.

La fiesta Roller Disco del sábado pasado arrancó sobre las 20:00 horas con máxima espectación. La gente se aglomeraba en la puerta, algo inusual en el Rolling hasta hace bien poco pero que de un tiempo a esta parte se está convirtiendo en algo habitual. El ático de Chamartín volvió a ser un lugar de tendencia tras unos cuantos años en el olvido. A este resurgir hay que sumarle las exitosas fiestas que se organizan cada fin de semana en la nave de exposiciones y congresos aledaña y que tanto dará qué hablar en el futuro más inmediato. Ese sábado se celebró la feria Dashape, donde los fans de las sneakers acudieron en masa en busca de zapatillas exclusivas. Ver la Cota 13 llena de gente fue una grata sorpresa para aquellos que nos hemos criado en la Zona Norte de Madrid. El esplendor del Rolling tuvo marcado sabor añejo. En cabina, vinilos por doquier. En la pista, rollers ochenteros. El recinto parecía una turbina que giraba y giraba en espiral como si fuese un túnel del tiempo que desembocada en ritmos y sonidos procedentes del italopop y música disco. La tarde comenzó con gran energía y vitalidad. Gente guapa con patines acudió desde el ‘down town’ al Rolling para descubrir nuestra pista de 900 m2. Tras el sobrecogimiento previo, patinaron a sus anchas sobre el flamante parquet. A medida que avanzaron las horas el ambiente se caldeó. Cerveza y patinaje es una inusual mezcla para liberar tensiones y mover el esqueleto. Hipsters, nerds, modernos… En Rolling no nos gustan las etiquetas. Aquí todos son nuestros queridos rollers y nos esmeramos para que lo sepan, porque sin ellos, nada de lo que es Rolling hoy en día sería posible.

Poco a poco, los sábados en el Rolling se van convirtiendo en tendencia y, más allá de fiestas puntuales como la vivida hace seis días, mañana tendremos a Gonzalo, nuestro Dj residente, brindando a los asistentes la mejor selección musical de ayer y de hoy para que la fiesta no decaiga.

¿Te vienes a patinar?

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